lunes, 20 de julio de 2009

Niñ@s, Lenguaje, Aprendizaje y Familia

¡BIENVENIDOS AL ESPACIO EN DONDE LA COMUNICACIÓN FACILITA EL APRENDIZAJE Y EL APRENDIZAJE ES PARA TODOS!
Una niña de 3 años dice: "etola" y la madre le dice: "no se dice etola, se dice es-cue-la". La niña no sólo no repite sino que se queda callada, frustrada, o se va... ¿por qué? Es una niña de 3 años con retraso en la adquisición del lenguaje pero con un pensamiento normal que procesa sus experiencias a la velocidad de cualquier otra niña de 3 años y con la misma motivación para expresarlas y de aprender más... Esta nena quería expresar que fue a la escuela en donde conoce mucha gente diferente y muchos niños y niñas distintos, probablemente con alguno jugó en la arena, con otro se peleó por una crayola, y vió a otra niña llorar por su mamá. Su maestra la felicitó por un trabajo bien hecho pero puso una cara que le pareció enojada porque tiró el bote de pintura en el vestido de otra niña. Ella sólo quería pintarlo y hasta después entendió que podía pintar el vestido en el papel solamente... Pero su madre le dijo: "no", "se dice es-cue-la" y ambas perdieron una oportunidad de conocerse mejor, de averiguar qué había pasado en la escuela, de aprender cómo ordenar estas experiencias vitales en una forma conherente, educativa, etc.
  • Un niño de 5 años tal vez no tenga retraso de lenguaje pero el lenguaje que ha desarrollado hasta ahora no cuenta con la complejidad suficiente para estructurar oraciones morfosintácticamente correctas y su vocabulario se encuentra en expansión siendo que muchas palabras han sido aprendidas sin poseer el significado correcto o sin el conocimiento de la pragmática suficiente para saber cuándo emplearlo... Este niño le dice a su papá cuando lo ve jugar en la computadora: "Eres un infeliz". El padre se molesta y lo reprende cuando menos. El niño, confundido, se va o enmudece...apenado por el enojo provocado y sintiéndose torpe, inadecuado, tal vez malo... Este niño había escuchado a sus tíos decirle "infeliz" a los jugadores que demostraban gran destreza y que arrasaban con sus contrincantes. Él quería expresarle a su padre que era tan hábil en el juego que merecía el calificativo de "infeliz". Su padre le contestó airado: "En esta casa no se dicen groserías" y el niño ahora tratará de explicarse porqué sus tíos son groseros delante de él y si él es un niño grosero por haber dicho esa "mala palabra".
  • Estos dos ejemplos de la vida cotidiana de muchas familias nos ilustran que el desarrollo del lenguaje va de la mano con el desarrollo emocional y que el marco o contexto en donde se integran estos dos factores en un aprendizaje armonioso, es en la familia. Es necesario privilegiar la comunicación constante con los niños para entender el mundo que viven y, desde ahí, proveerles de elementos útiles para que puedan adaptarse con éxito y sin sentimientos de frustración o vergüenza añadidos. Estos dos sentimientos no sólo no ayudan al sano crecimiento de los seres humanos sino que constituyen un verdadero obstáculo para la creatividad y el éxito.
  • Papás, maestros: aprendan a escuchar y a tomar el tiempo necesario para comprender el significado de las comunicaciones de los niños, recuerden que tener un objetivo educativo nos ayuda a no reaccionar antes de tiempo, incluso impulsivamente, y a saber intervenir en el momento adecuado según lo que queramos que aprendan los niños.