Todos los anuncios y las tiendas departamentales anuncian con alegría que ya viene la Navidad...pero tú no te sientes así, tú sientes que poco a poco tu espalda te pesa más y que tus movimientos se hacen más lentos y desganados, como si quisieras retardar lo más posible el 24 de diciembre para luego saltarlo hasta el 7 de enero...quisieras que desaparecieran esos días del calendario...
Si estas palabras expresan tu sentir...seguramente has pasado por una experiencia de duelo recientemente o tal vez una experiencia muy traumática hace tiempo...
Haya sido reciente o distante la fecha de tu pérdida es posible que estas fechas agudicen el dolor, vuelvan a abrir la herida o simplemente te exijan a que vuelvas a visitar el recinto de tus penas...
Podría decirse que es CASI inevitable...casi porque algunas personas no toleran volver a sentir el dolor y se refugian en las drogas, las compras, las diversiones extremas, el sexo, o conflictos dramáticos telenovelescos que les impidan pensar, recordar lo que verdaderamente les duele...
- ¿Qué puede doler mucho en estas fechas?
Que haya muerto un ser querido, aún cuando haya sido algo esperado como la muerte de tu bisabuelita de 110 años... o más aún si fue tu hijo, tu esposa, tu hermano que falleció de una enfermedad inesperada o un accidente trágico, si tu mejor amigo(a) fue secuestrado(a) o si perdiste tu patrimonio en un temblor, una caída de la bolsa, un fraude...
- ¿Por qué duele más en estas fechas?
Los seres humanos hemos dado significados espirituales a los ciclos de la naturaleza desde épocas prehistóricas asociando las estaciones del año al ciclo de vida-muerte que todos los seres vivos recorremos de una manera u otra. De alguna manera nuestra mente o espíritu o como le quieras llamar, se organiza de acuerdo a las fiestas de la cultura en la que vivimos, a los rituales que aprendemos. Esto no es malo, al contrario, es una manera de no olvidar nuestra historia, nuestro espíritu, nuestras pérdidas y alegrías por más ocupados y materializados que estemos en este mundo occidental. Son los momento del año en los que integramos todo nuestro ser alrededor de celebraciones que recuerdan a los que hemos perdido y lo que hemos conservado o ganado.
Duele más porque en estas fechas la parte medular es la carga afectiva que les invertimos, son las fechas en las que vemos de frente y desnudos nuestros deseos y expectativas y lo que ha sido de ellas, en las que todos festejan el amor y la paz, la prosperidad y la justicia que han logrado o disfrutado y por lo tanto resalta lo que has perdido. Recuerdas con quiénes compartías y festejabas, a quiénes dabas y de quiénes recibías y lo que cada persona aporta para hacer que esas fechas sean significativas, amorosas, especiales, una verdadera celebración como los seres humanos necesitamos tener para recobrar el sentido de nuestras vidas. Cuando alguien falta el dolor te exige que replantees ese sentido de la vida, que lo reinventes a partir de tu historia personal.
- Sin embargo hay situaciones que AGUDIZAN el dolor innecesariamente y otras que lo ALIVIAN...
Cuando sientes que tienes que fingir lo que no sientes y que los demás esperan de tí que seas el de siempre o la de siempre cuando YA NO ES ASI...
Cuando a tu alrededor todo y todos se han paralizado por la pérdida que sufrieron, o peor aún, se culpan unos a otros...
Cuando no ha habido ninguna compensación por tu pérdida, ningún aprendizaje, ningún consuelo, sólo malas consecuencias que prolongan y agrandan la pérdida...
Cuando sientes la necesidad de transformar el ritual de celebración para incluir la pérdida que has o han sufrido y tus seres queridos no lo permiten porque tienen un ritual RIGIDO que no permite que evolucione con la historia y que DEBE cumplirse siempre igual...es decir, cuando el ritual navideño está muerto y sólo es una serie de pasos que DEBE cumplirse...
Entonces EL DOLOR, LA PENA, se agudiza, se profundiza...
- PERO PERO PERO PERO PERO..............
Cuando cuentas con una familia o círculo de amigos amoroso que te consuela y apapacha...
Cuando el ritual admite modificaciones tales como el que esta navidad se festeje en otra parte, de otra manera o que incluso la pases solo o sola o de una manera más sencilla o con otras personas, o acompañado de un libro, de una película, de una mascota, de otras personas en tu misma situación...
Cuando han logrado compensarse y frenarse las consecuencias de la pérdida sean económicas, afectivas, laborales, etc...
Cuando no te sientes forzado (a) a aparentar lo que no sientes, sino que confías en que serás aceptado tal y como te sientas sin sentimientos de culpabilidad por tu tristeza o enojo...
Cuando tú mismo(a) no te fuerzas a sentir alegría cuando no es lo que sientes, ni te fuerzas a regalar si no quieres, ni a recibir si no lo soportas, etc...
Cuando sabes que podrás pedir lo que necesitas para estar mejor estas fechas sin que nadie se ofenda...o sin que te importe que se ofenda!...
Entonces tu dolor es del tamaño de tu pérdida y NO MÁS...y se transformará y encontrará nuevos caminos a partir de la transformación que experimente en estas fechas...
Sea grande tu pérdida o pequeña comparada con las de otros, acógela, acéptala y cuídala tal y como la sientas...comprende que es normal que en estas fechas se hagan sentir más y que no es que no hayas superado anteriormente otras etapas del duelo, comprende también que es una oportunidad para profundizar espiritualmente en tu vida y sus eventos y lo que éstos van haciendo de tí...y lo que tú harás de ellos para el futuro... Como dice Pearson, puede ser la invitación a un viaje de autodescubrimiento y crecimiento, un viaje doloroso, pero no sin ganancias, tu dolor no tiene que ser estéril...
Si te interesa leer sobre el tema te recomiendo a Elizabeth Kübler Ross (experta en tanatología), a Jorge Bucay (libros de autoayuda como "El camino de las lágrimas") y a Carol S. Pearson (Descubriendo a los Héroes Interiores).