Muchos de nosotros hemos tenido una infancia difícil o al menos desconcertante
en la que nuestras necesidades no fueron cubiertas en mayor o menor medida
tanto en lo material como en lo afectivo o ambos...
Esas experiencias han contribuido a que no percibamos la realidad de la manera
más amable posible.
Posiblemente estemos sintiendo que la gente pretende abusar de nosotros(as),
burlarse, desquitarse, engañarnos, etc ...siendo estas sensaciones desagradables y
hasta dolorosas.
La diferencia entre ser una víctima y actuar como una reside en lo que hagamos
con estas percepciones deformadas de nuestras relaciones.
Puedo hacer contacto con mis fallas de percepción, mis errores en la
interpretación de los actos de los demás y abrazar sus causas aun cuando sean
dolorosas, es decir, aceptar que viví una infancia/adolescencia llena de abusos,
de desengaños, de traiciones, sin respeto ni amor suficiente, dolerme de ello y
aceptar humildemente mis orígenes, mi punto de partida, tratando de compensar
esas carencias pasadas con relaciones de mejor calidad en el presente: cálidas,
respetuosas, armónicas, divertidas o bien, puedo ir haciendo pagar a los demás
la factura de mi pasado: te abandono antes de que me abandones (porque
seguro lo harás), te engaño antes de que me engañes, te lastimo antes de que
me lastimes (porque mi bolita mágica me dice que todos los seres humanos que
se acercan a mí son como mis padres, hermanos, abuelos, tíos, primos y se
comportarán exactamente como ellos... pero yo ya aprendí a defenderme, ¡Ya
verán!).
Si te reconoces una víctima de los errores y dolores que generación a generación
han lastimado a tu familia, te conocerás mejor a ti mismo(a) y podrás decidir qué
haces con ese legado (que seguramente te ha dado también bellos tesoros)y
serás amo(a) y señor(a) de él, tú lo dominarás, no te dominará él a ti. Si no lo
reconoces, no lo abrazas, no lo aceptas, andarás por el mundo sin conocerte y
disfrazado(a) del rol de victimario, haciendo pagar a los demás por el sufrimiento
que clama dentro de ti.
Si te reconoces víctima puedes volverte resiliente con todos los dones que esto
da, te harás responsable de tu dolor y de su reparación y podrás multiplicar este
bien para otros que hayan sufrido igual que ti. Si actúas como víctima andarás
de lamento en lamento tratando de suscitar la culpa en otros por lo mucho que
tú sufres y esta esterilidad también se multiplicará dejándote más solo(a) en tu
dolor.
¿Qué eliges?
Marisol Achirica
Resiliencia: En pocas palabras es la capacidad de superar los eventos críticos, traumáticos de tu vida debido a tus recursos personales y redes sociales principalmente.
1 comentario:
Muy conciso e iluminador el enfoque ypresentacion de lo que podemos hacer con nuestro baggage hereditario y existencial....y claro aparentemente pues solo hay que identificar cuales son esos lazos que te atan....y a la vez que difícil, a veces, sin ayuda....hay que dedicarle tiempo al analisis. Un poco de tiempo para la reflexión....mil gracias . Graciela Teresa
Publicar un comentario